martes, 11 de mayo de 2021

El títere



Viene a mi cabeza una música vieja,

una melodía que no escucho desde la infancia.

¿Qué indescifrable capricho 

          de la energía indómita que nos puebla

desencadena un recuerdo no deseado?

¿Por qué súbitamente se unen los tiempos

(ayer y hoy, 

          mañana y ayer)

para hablarme de cosas que ya no entiendo?

¿A dónde van tantos instantes congelados,

tanto polvo acumulado por eones,

tantas lágrimas que mutan en risas?

Se esfuman en un parpadeo,

renacen vívidas, sonoras y coloridas en otro,

y vuelven a desaparecer.

Quizás alguien las maneja 

desde algún extraño lugar 

         de nada y aire.


Yo soy solo un títere

 moviendo la cabeza.


Por Pablo Javier Piacente.


Imagen:   Jose Francisco Morales / Unsplash.

lunes, 15 de febrero de 2021

Suficiente



Aquí estoy.

Consciente de lo visible y de lo invisible.

Parado sobre mis certezas y mis dudas.

Dispuesto a dejarme llevar por el asombro

y por el remolino bestial del tiempo,

que todo lo invierte con sus pesadas agujas de silencio,

con su arena de nadas,

con su agua lunar 

y la perfecta multiplicación de los soles.


Aquí estoy.

Con mis soledades y mis otros.

Con mis ansias y mis cansancios.

Con la lluvia pesada de los años

y la ingravidez de cada nuevo sueño.

Entre alaridos de los odiadores de la vida

y cantos corales de los que enfrentan a la muerte.

Entregándome a la sabiduría del bosque

y perdiéndome en la ignorancia de la urbe,

siempre sonora, 

siempre asfixiante.


Aquí estoy.

Y es más que suficiente.



Por Pablo Javier Piacente.


Imagen: Ricardo Gómez Ángel en Unsplash.

Perplejo



¿Será que puedo contener toda la nada en mi mano?

¿Será que puedo comprimir al universo en mi puño cerrado?

Quizás ser Dios es jugar a los dados

pero con dados blancos, vacíos, innumerados,

cuyo único resultado 

    sea una eterna duda.


La profunda perplejidad de lo innombrado.



Por Pablo Javier Piacente.


Imagen: Sasha Freemind en Unsplash.

jueves, 24 de diciembre de 2020

El alma del fuego

 



Sangre de animal degollado 
corriendo 
por madera vieja.
El filo del largo cuchillo
refleja
un haz de luz,
un sol a mitad de cielo
incendiando la tarde.
En el rancho corren niños.
En el patio,
el animal muerto sobre la tierra roja
con los ojos abiertos y secos,
con un río de sangre caliente 
marcando su camino al olvido. 
Los niños pasan gritando,
saltan sobre el cuerpo
con la inocencia de la vida nueva.
Nacen las horas,
crujen las brasas,
el animal en los platos,
el vino dulce en los vasos sucios, 
los rostros pesados sudando el alma del fuego,
los niños comiendo.

La tarde cayendo.

Pablo Javier Piacente.

Imagen: Timon Wanner en Unsplash.

jueves, 25 de junio de 2020

Novedades 2020

Algunas novedades de los últimos meses:

• Publicación de "Recreado" (2020) en plataformas móviles (Spotify, Google Play, Amazon, Deezer, Apple Music) a través de Freshtunes.

• Próxima participación en evento internacional Netlabel Day 2020, en el que estamos presentes con Sonido Cuántico desde 2016 a la actualidad. Se concretará este 14 de julio.

• Participación en el compilado "Virología" (2020) lanzado por Adaptador Records (Argentina), con una versión lo-fi de la pieza "Eterno regreso al núcleo".

• Participación con el microrrelato "El engaño de la verdad" en el programa radial "Comunidad de Lectores", emitido por 103.7 FM del Sur, desde Verónica Punta Indio -Argentina-.

Compilado "Virología", lanzado en 2020 por Adaptador Records. Incluye la pieza "Eterno regreso al núcleo" de Pablo Javier Piacente.

sábado, 18 de abril de 2020

El engaño de la verdad (microrrelato)

Por Pablo Javier Piacente.

Sentado cómodamente en su sofá, un hombre pensó: "no creo en los sueños, solamente en aquello que puedo ver y tocar, como mi cuerpo, mi casa, mi perro o estas monedas. Las cosas son la única verdad".

Años después, el hombre y el perro ya eran polvo, la casa se había derrumbado luego de un terremoto y las monedas habían perdido completamente su valor, aunque seguían allí.

Otro hombre, un linyera de edad avanzada cubierto con harapos, pasó por el lugar y vio las monedas resplandecientes entre los escombros. Las tomó y pensó: "me echaré a dormir aquí y soñaré que soy rico. La única verdad está en los sueños".

Image by Kasun Chamara from Pixabay


lunes, 6 de abril de 2020

Afuera, sangre



Tengo sangre en las venas.
No descubro nada nuevo.
¿Pero qué pasaría si
abruptamente
mi sangre tuviera voluntad, libre albedrío,
para salir sin pedir permiso
de mi cuerpo escuálido y blanquecino?

No podría decirle que no a mi sangre.
Ella
llena de vida los rincones más oscuros
de mi ser,
irriga en silencio a cada segundo
órganos
que no conozco,
entrega generosa
su alma escarlata
y no se detiene.
Sigue fluyendo, siempre,
no importa que suceda afuera
o en los pliegues de mi piel.

¡Cómo trabaja la sangre!
¡Es un ejemplo de laboriosidad desinteresada!
Sería la mejor obrera
para algunos patrones
que parecen no tenerla.
Escribo estos versos que la nombran
y sigue activa,
duermo entre  almohadas de metal
en la ciudad callada
y se mantiene vigorosa,
caliente,
amable compañera,
vertiginosa.

¿Cómo podría negarle a mi sangre
un paseo por este mundo hueco?
Él la necesita para humedecerse,
para despertar de su letargo de siglos,
para crear ríos de pasión
allí donde reina la abulia,
para alimentar a su corazón ennegrecido.

Si se requiere mi sangre la entrego,
la dono,
a esta causa urgente
de reanimación planetaria.

Si ella lo desea
que salga ahora de mis venas agrietadas
y bañe en un instante
toda esta tierra infecta.       

Pablo Javier Piacente.

Image by Gerd Altmann from Pixabay